CENTENNIALS ARGENTINOS: MAS ABIERTOS, MAS DIVERSOS, MENOS MONÓGAMOS

Los jóvenes nacidos entre 1995 y 2010 están transformando la forma de vincularse, y Argentina no es la excepción. Relaciones abiertas, poliamor, vínculos sin títulos y libertad sexual: cómo piensan y viven el amor los jóvenes de entre 18 y 30 años en el actualmente en el país.

¿Qué pasa cuando una generación crece en un mundo hiperconectado, en constante cambio y con acceso ilimitado a discursos sobre diversidad, consentimiento y equidad de género? Aparece un nuevo modelo de amor. Según datos recientes de Gleeden, la primera app de encuentros no monógamos diseñada por y para mujeres, la Generación Z lidera una transformación cultural sin precedentes en la manera de vincularse.

El estudio “Radiografía de la no monogamia en Argentina”, elaborado en 2025  por Gleeden en conjunto con la consultora Dive, revela que el 22% de los jóvenes de entre 18 y 24 años ya ha experimentado relaciones no monógamas, como vínculos abiertos, tríadas o acuerdos sin exclusividad sexual. Les siguen los jóvenes de 25 a 34 años (17%) y quienes tienen entre 35 y 44 (14%).

“Para esta generación, el amor no se basa en la duración ni en la exclusividad, sino en la autenticidad del vínculo. Hablar de acuerdos, explorar la identidad y practicar el consentimiento no son conceptos ‘nuevos’, son parte del lenguaje cotidiano de los centennials”, explica Sílvia Rúbies, directora de Comunicación de Gleeden para Latinoamérica.

Diversidad relacional: del deseo a la práctica

Más allá de la experiencia concreta, el imaginario afectivo de los jóvenes está en plena expansión. Según el informe de Gleeden:

Una generación conectada, pero no atada

En un contexto atravesado por redes sociales, apps de citas y nuevas tecnologías, los centennials se comunican y se vinculan de forma distinta. La fidelidad ya no se mide con los mismos parámetros que antes, y el “para siempre” perdió centralidad frente a conceptos como autonomía, flexibilidad, equidad y acuerdos conscientes.

Desde Gleeden aseguran que estamos frente a un nuevo paradigma relacional. “Los centennials no solo quieren amar diferente, ya lo están haciendo. Y lo hacen con menos culpa, más conciencia y total apertura”, concluye Rúbies.

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