| Estudios en neurociencia y psicología coinciden en que la sensación de felicidad en las relaciones no depende únicamente del tipo de vínculo, sino de cómo se activan ciertos circuitos emocionales en el cerebro. Ya sea en relaciones monógamas, no monógamas o incluso en experiencias de infidelidad, lo que muchas personas buscan, consciente o inconscientemente, es validación, conexión, novedad y libertad emocional.
Estos planteamientos se ven reforzados por una encuesta aplicada a 5.600 mujeres usuarias de la plataforma de encuentros no monógamos Gleeden en países como España, Colombia, México y Argentina, cuyos resultados muestran que, en el inicio de una nueva conexión sexoafectiva, predominan emociones como la curiosidad (45 %) y la euforia (42 %), muy por encima de la seguridad o la tranquilidad. Desde la neurociencia, estas respuestas tienen explicación. “Solo el hecho de estar feliz, sea en relaciones tradicionales o no tradicionales, implica a nivel cerebral una liberación de hormonas del bienestar y del placer. Endorfinas, oxitocina… todas actúan y llevan a la persona a sentirse cada vez más gratificada”, explica la psicóloga de cabecera de Gleeden, Flavia Dos Santos. Según la experta, estos procesos no son exclusivos de vínculos no convencionales, sino que ocurren en cualquier relación donde exista bienestar emocional. En línea con esto, el 42 % de las encuestadas considera que lo que muchas personas buscan cuando se sienten atraídas por alguien nuevo es dopamina, seguida por conexión emocional (28 %). Además, el 55 % aseguró que ante algo nuevo en su vida afectiva se siente “más viva” y un 21 % reportó tener más energía. Pero ¿qué significa exactamente “sentirse más vivo”? Para Dos Santos, esta sensación tiene un componente emocional profundo: “Cuando alguien vive una infidelidad, muchas veces se remite a los primeros amores, a esas emociones iniciales. Hay una especie de retomada del pasado, casi como si recuperara años que siente que ya fueron vividos. Por eso aparece esa adrenalina tan intensa”. La encuesta también evidencia el peso de la novedad: el 54 % la considera más fuerte a nivel afectivo que la seguridad o la exclusividad, y el 32 % destaca la libertad. En cuanto a la rutina, el 49 % reconoce que muchas veces apaga su deseo. Ahora bien, la experta de la app de citas Gleeden marca una diferencia clara entre infidelidad y no monogamia. “La no monogamia es un acuerdo; la infidelidad implica engaño, algo que se está escondiendo. La infidelidad es algo de la persona y no depende de acuerdos; la no monogamia siempre va a depender de los acuerdos entre la pareja”, afirma. Frente a las motivaciones, los datos muestran que el 76 % considera que muchas personas buscan experiencias fuera de su relación más por emoción que por insatisfacción. Para Dos Santos, la infidelidad “tiene muy poco que ver con el sexo y mucho con el deseo de sentirse deseado”. Algunas personas buscan validación; otras, simplemente reconectar con su propio deseo. “Nosotros tenemos una tendencia a criticar el deseo, pero ¿por qué tenemos que ser infieles a nuestros propios deseos?”, plantea la psicóloga, al subrayar que detrás de estas decisiones pueden coexistir múltiples factores: recuperar emociones del pasado, evitar enfrentar crisis o explorar necesidades personales legítimas. La investigación académica respalda que la felicidad no depende estrictamente del formato relacional. Un meta-análisis publicado en The Journal of Sex Research, que revisó 35 estudios con cerca de 25.000 personas en distintos países, encontró que no existen diferencias significativas en los niveles de satisfacción relacional o sexual entre personas en relaciones monógamas y en relaciones consensualmente no monógamas. Más allá del modelo elegido, la sexóloga de Gleeden concluye que la clave está en la conciencia emocional: “Para construir relaciones más conscientes es necesario conocerse primero, saber de qué está hecho uno, cuáles son sus límites, qué quiere realmente y hasta qué punto está preparado para salir de las reglas sociales. Solo así se pueden tener relaciones basadas en lo que realmente tiene sentido para uno, en la fidelidad con uno mismo”. Hablar de estas experiencias desde un enfoque científico, y no moralizador, no implica promover un modelo sobre otro, sino entender mejor cómo funcionan el deseo, la conexión y la búsqueda de bienestar en las relaciones contemporáneas. |
¿Por qué algunas personas se sienten más felices fuera de lo tradicional?